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¿Dónde están las actrices norteamericanas?

Por Alberto Haj-Saleh

Libro de Notas 27/02/2008

O mejor dicho, ¿dónde están los grandes papeles femeninos del cine de Hollywood o del mainstream en general?

Déjenme ponerme mítico. Echando un vistazo a los cinco candidatos al Oscar al mejor actor de este año se queda uno impactado por el nivel de los nombres y de las interpretaciones, actores que por sí mismos dan entidad a toda la película o que capitanean una superproducción, una “película total”. Daniel Day-Lewis lo hace en Pozos de ambición ( Paul Thomas Anderson, 2007), Tommy Lee Jones y Viggo Mortensen llenan la pantalla en En el valle de Elah ( Paul Haggis, 2007) y Promesas del Este ( David Cronemberg, 2007) respectivamente, George Clooney y Johnny Depp son, en fin, la cúpisde estelar de la pirámide de las grandes producciones. Este año han estado memorables, como los tres protagonistas masculinos (Jones, Josh Brolin y Javier Bardem ) de No es país para viejos ( Joel y Ethan Coen, 2007). Exceptuando a Brolin (más de nuevo cuño)... narices, vaya nivel de nombres.

¿Y ellas? Ganó Marion Cotillard por el papel-bombón de Edith Piaf en una película demasiado hagiográfica y bastante mediocre en concepción y resultado. Se quedó a las puertas Julie Christie por un papel menor (en tiempo y contenido) en una película menor, aunque bien hecha, Lejos de Ella ( Sarah Polley, 2007). Ellen Page acaba de llegar y está divertida, sí. Laura Linney es una actriz formidable que no se acerca ni de lejos a nada que suene a superproducción. Cate Blanchett repite haciendo el mismo papel de la misma manera en la ¿misma película?. Se quedaron fuera Helena Bonham Carter —para mí de lejos lo mejor de Sweeney Todd ( Tim Burton, 2007)— y la boca entreabierta de Keira Knightley en Expiación ( Joe Wright, 2007), floja, flojísima, para qué nos vamos a engañar. Me hubiese gustado ver en la terna final también a Marianne Faithfull por su enorme papel de “prostituta manual” en Irina Palm ( Sam Garbaski, 2007), es decir, una actriz no habitual en una película tan independiente que ni se ve.

¿Ven por dónde quiero ir?

Tenemos tres opciones de candidatura al Oscar a la mejor actriz protagonista. Chica joven revelación y fresca que copa portadas (Page, Knightley hace dos años con Orgullo y Prejuicio, Penélope Cruz el año pasado, Reese Whitherspoon hace dos, Charlize Theron, Halle Berry...) y que hace una película independiente o pequeña en la que ella destaca; “raritas”, europeas o escandalosamente indies ( Catalina Sandino, Felicity Huffmann, Keisha Castle-Hughes, Samantha Morton, incluso Kate Winslet ); y finalmente a las damas británicas ( Judi Dench, Imelda Staunton, Helen Mirren ) jugando en la misma liga que las grandes veteranas a las que nominamos hagan lo que hagan, aunque el resto de la película sea un bodrio. Sí, ya saben a lo que me refiero. A Diane Keaton o Anette Benning o, siempre, a Meryl Streep.

En lo que llevamos de década sólo Hillary Swank en Million Dollar Baby ( Clint Eastwood, 2004 ), Julia Roberts en Erin Brockovich ( Steven Soderbergh, 2000) y Nicole Kidman en Moulin Rouge ( Baz Luhrmann, 2001) y en Las Horas ( Stephen Daldry, 2002) han encabezado como “grandes actrices principales” una “gran película”. Tres en siete años. Que mal.

No me parece que pueda ser tan difícil escribir un buen papel para una buena actriz en una gran película. ¿O sí?

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